
Somos ricos, muchísimo más ricos de lo que creemos. Ricos por lo que poseemos ya; aún más ricos por lo que podemos conseguir con nuestros instrumentos actuales; infinitamente más ricos por lo que pudiéramos obtener de nuestro suelo, de nuestra ciencia, y de nuestra habilidad técnica, si se aplicasen a procurar el bienestar de todos. Somos ricos en las sociedades civilizadas. ¿Por qué hay, pues, esa miseria en torno nuestro?
